TERCERA PARTE
LA VIDA EN CRISTO
PRIMERA SECCIÓN
LA VOCACIÓN DEL HOMBRE:
LA VIDA EN EL ESPÍRITU
357. ¿De qué modo la vida moral cristiana está vinculada a la fe y a los
sacramentos?
Lo que se profesa en el Símbolo
de la fe, los sacramentos lo comunican. En efecto, con ellos los fieles reciben
la gracia de Cristo y los dones del Espíritu Santo, que les hacen capaces de
vivir la vida nueva de hijos de Dios en Cristo, acogido con fe.
"Cristiano, reconoce tu
dignidad" (San León Magno).
CAPÍTULO
PRIMERO
LA
DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA
EL
HOMBRE, IMAGEN DE DIOS
358. ¿Cuál es la raíz de la dignidad de la persona humana?
La dignidad de la persona humana
está arraigada en su creación a imagen y semejanza de Dios. Dotada de alma
espiritual e inmortal, de inteligencia y de voluntad libre, la persona humana
está ordenada a Dios y llamada, con alma y cuerpo, a la bienaventuranza eterna.
NUESTRA
VOCACIÓN A LA BIENAVENTURANZA
359. ¿Cómo alcanza el hombre la bienaventuranza?
El hombre alcanza la
bienaventuranza en virtud de la gracia de Cristo, que lo hace partícipe de la
vida divina. En el Evangelio Cristo señala a los suyos el camino que lleva a la
felicidad sin fin: las Bienaventuranzas. La gracia de Cristo obra en todo
hombre que, siguiendo la recta conciencia, busca y ama la verdad y el bien, y
evita el mal.
360. ¿Qué importancia tienen para nosotros las Bienaventuranzas?
Las Bienaventuranzas son el
centro de la predicación de Jesús; recogen y perfeccionan las promesas de Dios,
hechas a partir de Abraham. Dibujan el rostro mismo de Jesús, y trazan la
auténtica vida cristiana, desvelando al hombre el fin último de sus actos: la
bienaventuranza eterna.
361. ¿Qué relación tienen las Bienaventuranzas con el deseo de felicidad
del hombre?
Las Bienaventuranzas responden al
innato deseo de felicidad que Dios ha puesto en el corazón del hombre, a fin de
atraerlo hacia Él, el único que lo puede satisfacer.
362. ¿Qué es la bienaventuranza eterna?
La bienaventuranza consiste en la
visión de Dios en la vida eterna, cuando seremos en plenitud "partícipes
de la naturaleza divina" (2P 1, 4), de la gloria de Cristo y del gozo de
la vida trinitaria. La bienaventuranza sobrepasa la capacidad humana; es un don
sobrenatural y gratuito de Dios, como la gracia que nos conduce a ella. La promesa
de la bienaventuranza nos sitúa frente a opciones morales decisivas respecto de
los bienes terrenales, estimulándonos a amar a Dios sobre todas las cosas.
LA
LIBERTAD DEL HOMBRE
363. ¿Qué es la libertad?
La libertad es el poder dado por
Dios al hombre de obrar o no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar de
este modo por sí mismo acciones deliberadas. La libertad es la característica
de los actos propiamente humanos. Cuanto más se hace el bien, más libre se va
haciendo también el hombre. La libertad alcanza su perfección cuando está
ordenada a Dios, Bien supremo y Bienaventuranza nuestra. La libertad implica
también la posibilidad de elegir entre el bien y el mal. La elección del mal es
un abuso de la libertad, que conduce a la esclavitud del pecado.
364. ¿Qué relación hay entre libertad y responsabilidad?
La libertad hace al hombre
responsable de sus actos, en la medida en que éstos son voluntarios; aunque
tanto la imputabilidad como la responsabilidad de una acción pueden quedar
disminuidas o incluso anuladas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la
violencia soportada, el miedo, los afectos desordenados y los hábitos.
365. ¿Por qué todo hombre tiene derecho al ejercicio de su libertad?
El derecho al ejercicio de la
libertad es propio de todo hombre, en cuanto resulta inseparable de su dignidad
de persona humana. Este derecho ha de ser siempre respetado, especialmente en
el campo moral y religioso, y debe ser civilmente reconocido y tutelado, dentro
de los límites del bien común y del justo orden público.
366. ¿Dónde se sitúa la libertad humana en el orden de la salvación?
Nuestra libertad se halla
debilitada a causa del pecado original. El debilitamiento se agrava aún más por
los pecados sucesivos. Pero Cristo "nos liberó para ser libres" (Ga
5, 1). El Espíritu Santo nos conduce con su gracia a la libertad espiritual,
para hacernos libres colaboradores suyos en la Iglesia y en el mundo.
367. ¿Cuál es la fuente de moralidad de los actos humanos?
La moralidad de los actos humanos
depende de tres fuentes: del objeto elegido, es decir, un bien real o aparente;
de la intención del sujeto que actúa, es decir, del fin por el que lleva a cabo
su acción; y de las circunstancias de la acción, incluidas las consecuencias de
la misma.
368. ¿Cuándo un acto es moralmente bueno?
El acto es moralmente bueno
cuando supone, al mismo tiempo, la bondad del objeto, del fin y de las
circunstancias. El objeto elegido puede por sí solo viciar una acción, aunque
la intención sea buena. No es lícito hacer el mal para conseguir un bien. Un
fin malo puede corromper la acción, aunque su objeto sea en sí mismo bueno;
asimismo, un fin bueno no hace buena una acción que de suyo sea en sí misma
mala, porque el fin no justifica los medios. Las circunstancias pueden atenuar
o incrementar la responsabilidad de quien actúa, pero no puede modificar la
calidad moral de los actos mismos, porque no convierten nunca en buena una
acción mala en sí misma.
369. ¿Hay actos que son siempre ilícitos?
Hay actos cuya elección es
siempre ilícita en razón de su objeto (por ejemplo, la blasfemia, el homicidio,
el adulterio). Su elección supone un desorden de la voluntad, es decir, un mal
moral, que no puede ser justificado en virtud de los bienes que eventualmente
pudieran derivarse de ellos.
LA
MORALIDAD DE LAS
PASIONES
370. ¿Qué son las pasiones?
Las pasiones son los afectos,
emociones o impulsos de la sensibilidad -componentes naturales de la psicología
humana-, que inclinan a obrar o a no obrar, en vista de lo que se percibe como
bueno o como malo. Las principales son el amor y el odio, el deseo y el temor,
la alegría, la tristeza y la
cólera. La pasión fundamental es el amor, provocado por el
atractivo del bien. No se ama sino el bien, real o aparente.
371. ¿Las pasiones son moralmente buenas o malas?
Las pasiones, en cuanto impulsos
de la sensibilidad, no son en sí mismas ni buenas ni malas; son buenas, cuando
contribuyen a una acción buena; son malas, en caso contrario. Pueden ser
asumidas en las virtudes o pervertidas en los vicios.
LA
CONCIENCIA MORAL
372. ¿Qué es la conciencia moral?
La conciencia moral, presente en
lo íntimo de la persona, es un juicio de la razón, que en el momento oportuno,
impulsa al hombre a hacer el bien y a evitar el mal. Gracias a ella, la persona
humana percibe la cualidad moral de un acto a realizar o ya realizado,
permitiéndole asumir la responsabilidad del mismo. Cuando escucha la conciencia
moral, el hombre prudente puede sentir la voz de Dios que le habla.
373. ¿Qué supone la dignidad de la persona en relación con la conciencia
moral?
La dignidad de la persona humana
supone la rectitud de la conciencia moral, es decir que ésta se halle de
acuerdo con lo que es justo y bueno según la razón y la ley de Dios. A causa de
la misma dignidad personal, el hombre no debe ser forzado a obrar contra su
conciencia, ni se le debe impedir obrar de acuerdo con ella, sobre todo en el
campo religioso, dentro de los límites del bien común.
374. ¿Cómo se forma la conciencia moral para que sea recta y veraz?
La conciencia recta y veraz se
forma con la educación, con la asimilación de la Palabra de Dios y las
enseñanzas de la Iglesia.
Se ve asistida por los dones del Espíritu Santo y ayudada con
los consejos de personas prudentes. Además, favorecen mucho la formación moral
tanto la oración como el examen de conciencia.
375. ¿Qué normas debe seguir siempre la conciencia?
Tres son las normas más generales
que debe seguir siempre la conciencia:
1) Nunca está permitido hacer el
mal para obtener un bien.
2) La llamada Regla de oro:
"Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros
a ellos" (Mt 7, 12).
3) La caridad supone siempre el
respeto del prójimo y de su conciencia, aunque esto no significa aceptar como
bueno lo que objetivamente es malo.
376. ¿Puede la conciencia moral emitir juicios erróneos?
La persona debe obedecer siempre
al juicio cierto de la propia conciencia, la cual, sin embargo, puede también
emitir juicios erróneos, por causas no siempre exentas de culpabilidad
personal. Con todo, no es imputable a la persona el mal cometido por ignorancia
involuntaria, aunque siga siendo objetivamente un mal. Es necesario, por tanto,
esforzarse para corregir la conciencia moral de sus errores.
LAS
VIRTUDES
377. ¿Qué es la virtud?
La virtud es una disposición
habitual y firme para hacer el bien: "El fin de una vida virtuosa consiste
en llegar a ser semejante a Dios" (San Gregorio de Nisa). Hay virtudes
humanas y virtudes teologales.
378. ¿Qué son las virtudes humanas?
Las virtudes humanas son
perfecciones habituales y estables del entendimiento y de la voluntad, que
regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta en
conformidad con la razón y la
fe. Adquiridas y fortalecidas por medio de actos moralmente
buenos y reiterados, son purificadas y elevadas por la gracia divina.
379. ¿Cuáles son las principales virtudes humanas?
Las principales virtudes humanas
son las denominadas cardinales, que agrupan a todas las demás y constituyen las
bases de la vida virtuosa. Son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la
templanza.
380. ¿Qué es la prudencia?
La prudencia dispone la razón a
discernir, en cada circunstancia, nuestro verdadero bien y a elegir los medios
adecuados para realizarlo. Es guía de las demás virtudes, indicándoles su regla
y medida.
381. ¿Qué es la justicia?
La justicia consiste en la
constante y firme voluntad de dar a los demás lo que les es debido. La justicia
para con Dios se llama "virtud de la religión".
382. ¿Qué es la fortaleza?
La fortaleza asegura la firmeza
en las dificultades y la constancia en la búsqueda del bien, llegando incluso a
la capacidad de aceptar el eventual sacrificio de la propia vida por una causa
justa.
383. ¿Qué es la templanza?
La templanza modera la atracción
de los placeres, asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y
procura el equilibrio en el uso de los bienes creados.
384. ¿Qué son las virtudes teologales?
Las virtudes teologales son las
que tienen como origen, motivo y objeto inmediato a Dios mismo. Infusas en el
hombre con la gracia santificante, nos hacen capaces de vivir en relación con la Santísima Trinidad,
y fundamentan y animan la acción moral del cristiano, vivificando las virtudes
humanas. Son la garantía de la presencia y de la acción del Espíritu Santo en
las facultades del ser humano.
385. ¿Cuáles son las virtudes teologales?
Las virtudes teologales son la
fe, la esperanza y la caridad
386. ¿Qué es la fe?
La fe es la virtud teologal por
la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha revelado, y que la Iglesia
nos propone creer, dado que Dios es la Verdad misma. Por la fe, el hombre se
abandona libremente a Dios; por ello, el que cree trata de conocer y hacer la
voluntad de Dios, ya que "la fe actúa por la caridad" (Ga 5, 6).
387. ¿Qué es la esperanza?
La esperanza es la virtud
teologal por la que deseamos y esperamos de Dios la vida eterna como nuestra
felicidad, confiando en las promesas de Cristo, y apoyándonos en la ayuda de la
gracia del Espíritu Santo para merecerla y perseverar hasta el fin de nuestra
vida terrena.
388. ¿Qué es la caridad?
La caridad es la virtud teologal
por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a
nosotros mismos por amor a Dios. Jesús hace de ella el mandamiento nuevo, la
plenitud de la Ley. Ella
es "el vínculo de la perfección" (Col 3, 14) y el fundamento de las
demás virtudes, a las que anima, inspira y ordena: sin ella "no soy
nada" y "nada me aprovecha" (1Co 13, 2-3).
389. ¿Qué son los dones del Espíritu Santo?
Los dones del Espíritu Santo son
disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir las
inspiraciones divinas. Son siete: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza,
ciencia, piedad y temor de Dios.
390. ¿Qué son los frutos del Espíritu Santo?
Los frutos del Espíritu Santo son
perfecciones plasmadas en nosotros como primicias de la gloria eterna. La
tradición de la Iglesia enumera doce: "caridad, gozo, paz, paciencia,
longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia
y castidad" (Ga 5, 22-23 [Vulgata]).
EL
PECADO
391. ¿Qué supone para nosotros acoger la misericordia de Dios?
Acoger la misericordia de Dios
supone que reconozcamos nuestras culpas, arrepintiéndonos de nuestros pecados.
Dios mismo, con su Palabra y su Espíritu, descubre nuestros pecados, sitúa
nuestra conciencia en la verdad sobre sí misma y nos concede la esperanza del
perdón.
392. ¿Qué es el pecado?
El pecado es "una palabra,
un acto o un deseo contrarios a la Ley eterna" (San Agustín). Es una
ofensa a Dios, a quien desobedecemos en vez de responder a su amor. Hiere la
naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Cristo, en su
Pasión, revela plenamente la gravedad del pecado y lo vence con su
misericordia.
393. ¿Hay diversidad de pecados?
La variedad de los pecados es
grande. Pueden distinguirse según su objeto o según las virtudes o los
mandamientos a los que se oponen. Pueden referirse directamente a Dios, al
prójimo o a nosotros mismos. Se los puede también distinguir en pecados de
pensamiento, palabra, obra y omisión.
394. ¿Cómo se distinguen los pecados en cuanto a la gravedad?
En cuanto a la gravedad, el
pecado se distingue en pecado mortal y pecado venial.
395. ¿Cuándo se comete un pecado mortal?
Se comete un pecado mortal cuando
se dan, al mismo tiempo, materia grave, plena advertencia y deliberado
consentimiento. Este pecado destruye en nosotros la caridad, nos priva de la
gracia santificante y, a menos que nos arrepintamos, nos conduce a la muerte
eterna del infierno. Se perdona, por vía ordinaria, mediante los sacramentos
del Bautismo y de la Penitencia o Reconciliación.
396. ¿Cuándo se comete un pecado venial?
El pecado venial, que se
diferencia esencialmente del pecado mortal, se comete cuando la materia es
leve; o bien cuando, siendo grave la materia, no se da plena advertencia o
perfecto consentimiento. Este pecado no rompe la alianza con Dios. Sin embargo,
debilita la caridad, entraña un afecto desordenado a los bienes creados, impide
el progreso del alma en el ejercicio de las virtudes y en la práctica del bien
moral y merece penas temporales de purificación.
397. ¿Cómo prolifera en nosotros el pecado?
El pecado prolifera en nosotros
pues uno lleva a otro, y su repetición genera el vicio.
398. ¿Qué son los vicios?
Los vicios, como contrarios a las
virtudes, son hábitos perversos que oscurecen la conciencia e inclinan al mal.
Los vicios pueden ser referidos a los siete pecados llamados capitales:
soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.
399. ¿Tenemos responsabilidad en los pecados cometidos por otros?
Tenemos responsabilidad en los
pecados de los otros cuando cooperamos culpablemente a que se comentan.
400. ¿Qué son las estructuras de pecado?
Las estructuras de pecado son
situaciones sociales o instituciones contrarias a la ley divina, expresión y
efecto de los pecados personales.
CAPÍTULO
SEGUNDO
LA
COMUNIDAD HUMANA
LA
PERSONA Y LA SOCIEDAD
401. ¿En qué consiste la dimensión social del hombre?
Junto a la llamada personal a la
bienaventuranza divina, el hombre posee una dimensión social que es parte
esencial de su naturaleza y de su vocación. En efecto, todos los hombres están
llamados a un idéntico fin, que es el mismo Dios. Hay una cierta semejanza
entre la comunión de las Personas divinas y la fraternidad que los hombres
deben instaurar entre ellos, fundada en la verdad y en la caridad. El amor al
prójimo es inseparable del amor a Dios.
402. ¿Qué relación existe entre persona y sociedad?
La persona es y debe ser
principio, sujeto y fin de todas las instituciones sociales. Algunas sociedades,
como la familia y la comunidad civil, son necesarias para la persona. También
son útiles otras asociaciones, tanto dentro de las comunidades políticas como a
nivel internacional, en el respeto del principio de subsidiaridad
403. ¿Qué indica el principio de subsidiaridad?
El principio de subsidiaridad
indica que una estructura social de orden superior no debe interferir en la
vida interna de un grupo social de orden inferior, privándole de sus
competencias, sino que más bien debe sostenerle en caso de necesidad.
404. ¿Qué más requiere una auténtica convivencia humana?
Una auténtica convivencia humana
requiere respetar la justicia y la recta jerarquía de valores, así como el
subordinar las dimensiones materiales e instintivas a las interiores y espirituales.
En particular, cuando el pecado pervierte el clima social, se necesita hacer un
llamamiento a la conversión del corazón y a la gracia de Dios, para conseguir
los cambios sociales que estén realmente al servicio de cada persona,
considerada en su integridad. La caridad es el más grande mandamiento social,
pues exige y da la capacidad de practicar la justicia.
LA
PARTICIPACIÓN EN LA
VIDA SOCIAL
405. ¿En qué se funda la autoridad de la sociedad?
Toda sociedad humana tiene
necesidad de una autoridad legítima, que asegure el orden y contribuya a la
realización del bien común. Esta autoridad tiene su propio fundamento en la
naturaleza humana, porque corresponde al orden establecido por Dios.
406. ¿Cuándo se ejerce la autoridad de manera legítima?
La autoridad se ejerce de manera
legítima cuando procura el bien común, y para conseguirlo utiliza medios
moralmente lícitos. Por tanto, los regímenes políticos deben estar determinados
por la libertad de decisión de los ciudadanos y respetar el principio del
"Estado de derecho". Según tal principio, la soberanía es
prerrogativa de la ley, no de la voluntad arbitraria de los hombres. Las leyes
injustas y las medidas contrarias al orden moral no obligan en conciencia.
407. ¿Qué es el bien común?
Por bien común se entiende el
conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible, a los grupos y a
cada uno de sus miembros, el logro de la propia perfección.
408. ¿Qué supone el bien común?
El bien común supone: el respeto
y la promoción de los derechos fundamentales de la persona, el desarrollo de
los bienes espirituales y temporales de la persona y la sociedad, y la paz y la
seguridad de todos.
409. ¿Dónde se realiza de manera más completa el bien común?
La realización más completa del
bien común se verifica en aquellas comunidades políticas que defienden y
promueven el bien de los ciudadanos y de las instituciones intermedias, sin
olvidar el bien universal de la familia humana.
410. ¿Cómo participa el hombre en la realización del bien común?
Todo hombre, según el lugar que
ocupa y el papel que desempeña, participa en la realización del bien común,
respetando las leyes justas y haciéndose cargo de los sectores en los que tiene
responsabilidad personal, como son el cuidado de la propia familia y el compromiso
en el propio trabajo. Por otra parte, los ciudadanos deben tomar parte activa
en la vida pública, en la medida en que les sea posible.
LA
JUSTICIA SOCIAL
411. ¿Cómo asegura la sociedad la justicia social?
La sociedad asegura la justicia
social cuando respeta la dignidad y los derechos de la persona, finalidad
propia de la misma sociedad. Ésta, además, procura alcanzar la justicia social,
vinculada al bien común y al ejercicio de la autoridad, cuando garantiza las
condiciones que permiten a las asociaciones y a los individuos conseguir
aquello que les corresponde por derecho.
412. ¿En que se fundamenta la igualdad entre los hombres?
Todos los hombres gozan de igual
dignidad y derechos fundamentales, en cuanto que, creados a imagen del único
Dios y dotados de una misma alma racional, tienen la misma naturaleza y origen,
y están llamados en Cristo, único Salvador, a la misma bienaventuranza divina.
413. ¿Cómo hay que juzgar el hecho de la desigualdad entre los hombres?
Existen desigualdades económicas
y sociales inicuas, que afectan a millones de seres humanos, que están en total
contraste con el Evangelio, son contrarias a la justicia, a la dignidad de las
personas y a la paz. Pero
hay también diferencias entre los hombres, causadas por diversos factores, que
entran en el plan de Dios. En efecto, Dios quiere que cada uno reciba de los
demás lo que necesita, y que quienes disponen de talentos particulares los
compartan con los demás. Estas diferencias alientan, y con frecuencia obligan,
a las personas a la magnanimidad, la benevolencia y la solidaridad, e incitan a
las culturas a enriquecerse unas a otras.
414. ¿Cómo se expresa la solidaridad humana?
La solidaridad, que emana de la
fraternidad humana y cristiana, se expresa ante todo en la justa distribución
de bienes, en la equitativa remuneración del trabajo y en el esfuerzo en favor
de un orden social más justo. La virtud de la solidaridad se realiza también en
la comunicación de los bienes espirituales de la fe, aún más importantes que
los materiales.
CAPÍTULO
TERCERO
LA
SALVACIÓN DE DIOS: LA LEY Y LA GRACIA
LA
LEY MORAL
415. ¿Qué es la ley moral?
La ley moral es obra de la
Sabiduría divina. Prescribe al hombre los caminos y las reglas de conducta que
llevan a la bienaventuranza prometida, y prohíbe los caminos que apartan de
Dios.
416. ¿En qué consiste la ley moral natural?
La ley natural, inscrita por el
Creador en el corazón de todo hombre, consiste en una participación de la
sabiduría y bondad de Dios, y expresa el sentido moral originario, que permite
al hombre discernir el bien y el mal, mediante la razón. La ley natural es
universal e inmutable, y pone la base de los deberes y derechos fundamentales
de la persona, de la comunidad humana y de la misma ley civil.
417. ¿Son todos capaces de percibir la ley natural?
A causa del pecado, no siempre ni
todos son capaces de percibir en modo inmediato y con igual claridad la ley
natural.
Por esto, "Dios escribió en
las tablas de la Ley lo que los hombres no alcanzaban a leer en sus
corazones" (San Agustín).
418. ¿Qué relación existe entre la ley natural y la Ley antigua?
La Ley antigua constituye la
primera etapa de la Ley revelada. Expresa muchas verdades naturalmente
accesibles a la razón, que se encuentran afirmadas y convalidadas en las
Alianzas de la salvación.
Sus prescripciones morales, recogidas en los Mandamientos del
Decálogo, ponen la base de la vocación del hombre, prohíben lo que es contrario
al amor de Dios y del prójimo y indican lo que les es esencial.
419. ¿Cómo se sitúa la Ley antigua en el plano de la salvación?
La Ley antigua permite conocer
muchas verdades accesibles a la razón, señala lo que se debe o no se debe
hacer, y sobre todo, como un sabio pedagogo, prepara y dispone a la conversión
y a la acogida del Evangelio. Sin embargo, aun siendo santa, espiritual y
buena, la Ley antigua es todavía imperfecta, porque no da por sí misma la
fuerza y la gracia del Espíritu para observarla.
420. ¿En qué consiste la
nueva Ley o Ley evangélica?
La nueva Ley o Ley
evangélica, proclamada y realizada por Cristo, es la plenitud y el cumplimiento
de la ley divina, natural y revelada. Se resume en el mandamiento de amar a
Dios y al prójimo, y de amarnos como Cristo nos ha amado. Es también una
realidad grabada en el interior del hombre: la gracia del Espíritu Santo, que
hace posible tal amor. Es "la ley de la libertad" (St 1, 25), porque
lleva a actuar espontáneamente bajo el impulso de la caridad.
"La Ley nueva es
principalmente la misma gracia del Espíritu Santo que se da a los que creen en
Cristo" (Santo Tomás de Aquino).
421. ¿Dónde se encuentra la Ley nueva?
La Ley nueva se encuentra en toda
la vida y la predicación de Cristo y en la catequesis moral de los Apóstoles;
el Sermón de la Montaña es su principal expresión.
GRACIA
Y JUSTIFICACIÓN
422. ¿Qué es la justificación?
La justificación es la obra más
excelente del amor de Dios. Es la acción misericordiosa y gratuita de Dios, que
borra nuestros pecados, y nos hace justos y santos en todo nuestro ser. Somos
justificados por medio de la gracia del Espíritu Santo, que la Pasión de Cristo
nos ha merecido y se nos ha dado en el Bautismo. Con la justificación comienza
la libre respuesta del hombre, esto es, la fe en Cristo y la colaboración con
la gracia del Espíritu Santo.
423. ¿Qué es la gracia que justifica?
La gracia es un don gratuito de
Dios, por el que nos hace partícipes de su vida trinitaria y capaces de obrar
por amor a Él. Se le llama gracia habitual, santificante o deificante, porque
nos santifica y nos diviniza. Es sobrenatural, porque depende enteramente de la
iniciativa gratuita de Dios y supera la capacidad de la inteligencia y de las
fuerzas del hombre. Escapa, por tanto, a nuestra experiencia.
424. ¿Qué otros tipos de gracia existen?
Además de la gracia habitual,
existen otros tipos de gracia: las gracias actuales (dones en circunstancias
particulares); las gracias sacramentales (dones propios de cada sacramento);
las gracias especiales o carismas (que tienen como fin el bien común de la
Iglesia), entre las que se encuentran las gracias de estado, que acompañan al
ejercicio de los ministerios eclesiales y de las responsabilidades de la vida.
425. ¿Qué relación hay entre la gracia y la libertad del hombre?
La gracia previene, prepara y
suscita la libre respuesta del hombre; responde a las profundas aspiraciones de
la libertad humana, la invita a cooperar y la conduce a su perfección.
426. ¿Qué es el mérito?
El mérito es lo que da derecho a
la recompensa por una obra buena. Respecto a Dios, el hombre, de suyo, no puede
merecer nada, habiéndolo recibido todo gratuitamente de Él. Sin embargo, Dios
da al hombre la posibilidad de adquirir méritos, mediante la unión a la caridad
de Cristo, fuente de nuestros méritos ante Dios. Por eso, los méritos de las
buenas obras deben ser atribuidos primero a la gracia de Dios y después a la
libre voluntad del hombre.
427. ¿Qué bienes podemos merecer?
Bajo la moción del Espíritu
Santo, podemos merecer, para nosotros mismos o para los demás, las gracias
útiles para santificarnos y para alcanzar la gloria eterna, así como también
los bienes temporales que nos convienen según el designio de Dios. Nadie puede
merecer la primera gracia, que está en el origen de la conversión y de la
justificación.
428. ¿Estamos todos llamados a la santidad cristiana?
Todos los fieles estamos llamados
a la santidad cristiana. Ésta es plenitud de la vida cristiana y perfección de
la caridad, y se realiza en la unión íntima con Cristo y, en Él, con la Santísima Trinidad. El
camino de santificación del cristiano, que pasa por la cruz, tendrá su
cumplimiento en la resurrección final de los justos, cuando Dios sea todo en
todos.
LA
IGLESIA, MADRE Y MAESTRA
429. ¿Cómo nutre la Iglesia la vida moral del cristiano?
La Iglesia es la comunidad donde
el cristiano acoge la Palabra de Dios y las enseñanzas de la "Ley de
Cristo" (Ga 6, 2); recibe la gracia de los sacramentos; se une a la
ofrenda eucarística de Cristo, transformando así su vida moral en un culto
espiritual; aprende del ejemplo de santidad de la Virgen María y de los
santos.
430. ¿Por qué el Magisterio de la Iglesia interviene en el campo moral?
El Magisterio de la Iglesia
interviene en el campo moral, porque es su misión predicar la fe que hay que
creer y practicar en la vida cotidiana. Esta competencia se extiende también a
los preceptos específicos de la ley natural, porque su observancia es necesaria
para la salvación.
431. ¿Qué finalidad tienen los preceptos de la Iglesia?
Los preceptos de la Iglesia
tienen por finalidad garantizar que los fieles cumplan con lo mínimo indispensable
en relación al espíritu de oración, a la vida sacramental, al esfuerzo moral y
al crecimiento en el amor a Dios y al prójimo.
432. ¿Cuáles son los preceptos de la Iglesia?
Los preceptos de la Iglesia son
cinco:
1) Participar en la Misa todos
los domingos y fiestas de guardar, y no realizar trabajos y actividades que
puedan impedir la santificación de estos días.
2) Confesar los propios pecados,
mediante el sacramento de la Reconciliación al menos una vez al año.
3) Recibir el sacramento de la
Eucaristía al menos en Pascua.
4) Abstenerse de comer carne y
observar el ayuno en los días establecidos por la Iglesia.
5) Ayudar a la Iglesia en sus
necesidades materiales, cada uno según sus posibilidades.
433. ¿Por qué la vida moral de los cristianos es indispensable para el
anuncio del Evangelio?
La vida moral de los cristianos
es indispensable para el anuncio del Evangelio, porque, conformando su vida con
la del Señor Jesús,
los fieles atraen a los hombres a la fe en el verdadero Dios, edifican la
Iglesia, impregnan el mundo con el espíritu del Evangelio y apresuran la venida
del Reino de Dios.
SEGUNDA
SECCIÓN
LOS
DIEZ MANDAMIENTOS
Éxodo
Ex 20, 2-17
Deuteronomio,
Dt 5, 6-21
Fórmula
catequética
"Yo soy el Señor tu Dios que
te ha sacado del país de Egipto de la casa de servidumbre.
"Yo soy el Señor, tu Dios,
que te ha sacado de Egipto, de la servidumbre.
"Yo soy el Señor tu Dios:
No habrá para ti otros dioses
delante de mí. No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba
en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra. No te postrarás ante ellas
ni les darás culto, porque yo el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que
castigo la iniquidad de los padres en los hijos, hasta la tercera generación de
los que me odian, y tengo misericordia por millares con los que me aman y
guardan mis mandamientos. No habrá para ti otros dioses delante de mí.
1. Amarás a Dios sobre todas las
cosas.
No tomarás en falso el nombre del
Señor porque el Señor no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.
No tomarás en falso el nombre del
Señor, tu Dios...
2. No tomarás el nombre de Dios
en vano.
Recuerda el día del sábado para
santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el séptimo
es día de descanso para el Señor, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni
tu hijo ni tu hija ni tu siervo ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que
habita en tu ciudad. Pues en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el
mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo el Señor el
día del sábado.
Guardarás el día del sábado para
santificarlo.
3. Santificarás las fiestas.
Honra a tu padre y a tu madre
para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a
dar.
Honra a tu padre y a tu madre.
4. Honrarás a tu padre y a tu
madre.
No matarás.
No matarás.
5. No matarás.
No cometerás adulterio.
No cometerás adulterio.
6. No cometerás actos impuros.
No robarás.
No robarás.
7. No robarás
No darás falso testimonio contra
tu prójimo.
No darás testimonio falso contra
tu prójimo.
8. No darás falso testimonio ni
mentirás.
No codiciarás la casa de tu
prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni
su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo"
No desearás la mujer de tu
prójimo. No codiciarás... nada que sea de tu prójimo."
9. No consentirás pensamientos ni
deseos impuros. 10. No codiciarás los bienes ajenos."
434. "Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir la vida
eterna?" (Mt 19, 16)
Al joven que le pregunta
"Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir la vida eterna?",
Jesús responde: "Si quieres entrar en la vida, guarda los
mandamientos", y después añade: "Ven y sígueme" (Mt 19, 16).
Seguir a Jesús implica cumplir los Mandamientos. La Ley no es abolida. Por el
contrario, el hombre es invitado a encontrarla en la persona del divino
Maestro, que la realiza perfectamente en sí mismo, revela su pleno significado
y atestigua su perennidad.
435. ¿Cómo interpreta Jesús la Ley?
Jesús interpreta la Ley a la luz
del doble y único mandamiento de la caridad, que es su plenitud: "Amarás
al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
Éste es el mayor y primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a
tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los
Profetas" (Mt 22, 37-40).
436. ¿Qué significa "Decálogo"?
Decálogo significa las "diez
palabras" que recogen la Ley dada por Dios al pueblo de Israel durante la
Alianza hecha por medio de Moisés (Ex 34, 28). El Decálogo, al presentar los
mandamientos del amor a Dios (los tres primeros) y al prójimo (los otros
siete), traza, para el pueblo elegido y para cada uno en particular, el camino
de una vida liberada de la esclavitud del pecado.
437. ¿Cuál es el vínculo del Decálogo con la Alianza?
El Decálogo se comprende a la luz
de la Alianza, en la que Dios
se revela, dando a conocer su voluntad. Al guardar los Mandamientos, el pueblo
expresa su pertenencia a Dios, y responde con gratitud a su iniciativa de amor.
438. ¿Qué importancia da la Iglesia al Decálogo?
Fiel a la Escritura y siguiendo
el ejemplo de Jesús, la Iglesia ha reconocido en el Decálogo una importancia y
un significado fundamentales. Los cristianos están obligados a observarlo.
439. ¿Por qué el Decálogo constituye una unidad orgánica?
Los diez mandamientos constituyen
un todo orgánico e indisociable, porque cada mandamiento remite a los demás y a
todo el Decálogo. Por tanto, transgredir un mandamiento es como quebrantar toda
la Ley.
440. ¿Por qué el Decálogo obliga gravemente?
El Decálogo obliga gravemente
porque enuncia los deberes fundamentales del hombre para con Dios y para con el
prójimo.
441. ¿Es posible cumplir el Decálogo?
Sí, es posible cumplir el
Decálogo, porque Cristo, sin el cual nada podemos hacer, nos hace capaces de
ello con el don del Espíritu Santo y de la gracia.
CAPÍTULO
PRIMERO
"AMARÁS
AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN,
CON
TODA TU ALMA Y CON TODAS TUS FUERZAS"
PRIMER
MANDAMIENTO:
YO
SOY EL SEÑOR TU DIOS. AMARÁS A DIOS
SOBRE
TODAS LAS COSAS
442. ¿Qué implica la afirmación de Dios: "Yo soy el Señor tu
Dios" (Ex 20, 20)?
La afirmación: "Yo soy el
Señor tu Dios" implica para el fiel guardar y poner en práctica las tres
virtudes teologales, y evitar los pecados que se oponen a ellas. La fe cree en
Dios y rechaza todo lo que le es contrario, como, por ejemplo, la duda
voluntaria, la incredulidad, la herejía, la apostasía y el cisma. La esperanza
aguarda confiadamente la bienaventurada visión de Dios y su ayuda, evitando la
desesperación y la
presunción. La caridad ama a Dios sobre todas las cosas y
rechaza la indiferencia, la ingratitud, la tibieza, la pereza o indolencia
espiritual y el odio a Dios, que nace del orgullo.
443. ¿Qué comporta la Palabra del Señor: "Adorarás al Señor tu Dios
y a Él sólo darás culto" (Mt 4, 10)?
Las palabras "adorarás al
Señor tu Dios y a Él sólo darás culto" suponen adorar a Dios como Señor de
todo cuanto existe; rendirle el culto debido individual y comunitariamente;
rezarle con expresiones de alabanza, de acción de gracias y de súplica;
ofrecerle sacrificios, sobre todo el espiritual de nuestra vida, unido al
sacrificio perfecto de Cristo; mantener las promesas y votos que se le hacen.
444. ¿Cómo ejerce el hombre su derecho a rendir culto a Dios en verdad y
en libertad?
Todo hombre tiene el derecho y el
deber moral de buscar la verdad, especialmente en lo que se refiere a Dios y a
la Iglesia, y, una vez conocida, de abrazarla y guardarla fielmente, rindiendo
a Dios un culto auténtico. Al mismo tiempo, la dignidad de la persona humana
requiere que, en materia religiosa, nadie sea forzado a obrar contra su
conciencia, ni impedido a actuar de acuerdo con la propia conciencia, tanto
pública como privadamente, en forma individual o asociada, dentro de los justos
límites del orden público.
445. ¿Qué es lo que Dios prohíbe cuando manda: "No tendrás otro Dios
fuera de mí" (Ex 20, 2)?
Con el mandamiento "No
tendrás otro Dios fuera de mí" se prohíbe:
el politeísmo y la idolatría, que
diviniza a una criatura, el poder, el dinero, incluso al demonio;
la superstición, que es una
desviación del culto debido al Dios verdadero, y que se expresa también bajo
las formas de adivinación, magia, brujería y espiritismo;
la irreligión, que se manifiesta
en tentar a Dios con palabras o hechos; en el sacrilegio, que profana a las
personas y las cosas sagradas, sobre todo la Eucaristía; en la simonía, que
intenta comprar o vender realidades espirituales;
el ateísmo, que rechaza la
existencia de Dios, apoyándose frecuentemente en una falsa concepción de la
autonomía humana;
el agnosticismo, según el cual,
nada se puede saber sobre Dios, y que abarca el indiferentismo y el ateísmo
práctico.
446. El mandato de Dios: "No te harás escultura alguna..." (Ex
20, 3), ¿prohíbe el culto a las imágenes?
En el Antiguo Testamento, el
mandato "no te harás escultura alguna" prohibía representar a Dios,
absolutamente trascendente. A partir de la encarnación del Verbo, el culto
cristiano a las sagradas imágenes está justificado (como afirma el II Concilio
de Nicea del año 787), porque se fundamenta en el Misterio del Hijo de Dios
hecho hombre, en el cual, el Dios trascendente se hace visible. No se trata de
una adoración de la imagen, sino de una veneración de quien en ella se
representa: Cristo, la Virgen, los ángeles y los santos.
SEGUNDO
MANDAMIENTO:
NO
TOMARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO
447. ¿Cómo se respeta la santidad del Nombre de Dios?
Se respeta la santidad del Nombre
de Dios invocándolo, bendiciéndole, alabándole y glorificándole. Ha de
evitarse, por tanto, el abuso de apelar al Nombre de Dios para justificar un
crimen, y todo uso inconveniente de su Nombre, como la blasfemia, que por su
misma naturaleza es un pecado grave; la imprecación y la infidelidad a las
promesas hechas en nombre de Dios.
448. ¿Por qué está prohibido jurar en falso?
Está prohibido jurar en falso,
porque ello supone invocar en una causa a Dios, que es la verdad misma, como
testigo de una mentira.
"No jurar ni por Criador, ni
por criatura, si no fuere con verdad, necesidad y reverencia" (San Ignacio
de Loyola).
449. ¿Qué es el perjurio?
El perjurio es hacer, bajo
juramento, una promesa con intención de no cumplirla, o bien violar la promesa
hecha bajo juramento. Es un pecado grave contra Dios, que siempre es fiel a sus
promesas.
TERCER
MANDAMIENTO:
SANTIFICARÁS
LAS FIESTAS
450. ¿Por qué Dios "ha bendecido el día del sábado y lo ha declarado
sagrado" (Ex 20,11)?
Dios ha bendecido el sábado y lo
ha declarado sagrado, porque en este día se hace memoria del descanso de Dios
el séptimo día de la creación, así como de la liberación de Israel de la
esclavitud de Egipto y de la Alianza que Dios hizo con su pueblo.
451. ¿Cómo se comporta Jesús en relación con el sábado?
Jesús reconoce la santidad del
sábado, y con su autoridad divina le da la interpretación auténtica: "El
sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado"
(Mc 2, 27).
452. ¿Por qué motivo, para los cristianos, el sábado ha sido sustituido
por el domingo?
Para los cristianos, el sábado ha
sido sustituido por el domingo, porque éste es el día de la Resurrección de
Cristo. Como "primer día de la semana" (Mc 16, 2), recuerda la primera Creación;
como "octavo día", que sigue al sábado, significa la nueva Creación
inaugurada con la Resurrección de Cristo. Es considerado, así, por los
cristianos como el primero de todos los días y de todas las fiestas: el día del
Señor, en el que Jesús, con su Pascua, lleva a cumplimiento la verdad
espiritual del sábado judío y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios.
453. ¿Cómo se santifica el domingo?
Los cristianos santifican el
domingo y las demás fiestas de precepto participando en la Eucaristía del Señor
y absteniéndose de las actividades que les impidan rendir culto a Dios, o
perturben la alegría propia del día del Señor o el descanso necesario del alma
y del cuerpo. Se permiten las actividades relacionadas con las necesidades
familiares o los servicios de gran utilidad social, siempre que no introduzcan
hábitos perjudiciales a la santificación del domingo, a la vida de familia y a
la salud.
454. ¿Por qué es importante reconocer civilmente el domingo como día
festivo?
Es importante que el domingo sea
reconocido civilmente como día festivo, a fin de que todos tengan la
posibilidad real de disfrutar del suficiente descanso y del tiempo libre que
les permitan cuidar la vida religiosa, familiar, cultural y social; de disponer
de tiempo propicio para la meditación, la reflexión, el silencio y el estudio,
y de dedicarse a hacer el bien, en particular en favor de los enfermos y de los
ancianos.
CAPÍTULO
SEGUNDO
"AMARÁS
A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO"
CUARTO
MANDAMIENTO:
HONRARÁS
A TU PADRE Y A TU MADRE
455. ¿Qué manda el cuarto mandamiento?
El cuarto mandamiento ordena
honrar y respetar a nuestros padres, y a todos aquellos a quienes Dios ha
investido de autoridad para nuestro bien.
456. ¿Cuál es la naturaleza de la familia en el plan de Dios?
En el plan de Dios, un hombre y
una mujer, unidos en matrimonio, forman, por sí mismos y con sus hijos, una
familia. Dios ha instituido la familia y le ha dotado de su constitución
fundamental. El matrimonio y la familia están ordenados al bien de los esposos
y a la procreación y educación de los hijos. Entre los miembros de una misma
familia se establecen relaciones personales y responsabilidades primarias. En
Cristo la familia se convierte en Iglesia doméstica, porque es una comunidad de
fe, de esperanza y de amor.
457. ¿Qué lugar ocupa la familia en la sociedad?
La familia es la célula original
de la sociedad humana, y precede a cualquier reconocimiento por parte de la
autoridad pública. Los principios y valores familiares constituyen el
fundamento de la vida social. La vida de familia es una iniciación a la vida de
la sociedad.
458. ¿Qué deberes tiene la sociedad en relación con la familia?
La sociedad tiene el deber de
sostener y consolidar el matrimonio y la familia, siempre en el respeto del
principio de subsidiaridad. Los poderes públicos deben respetar, proteger y
favorecer la verdadera naturaleza del matrimonio y de la familia, la moral
pública, los derechos de los padres, y el bienestar doméstico.
459. ¿Cuáles son los deberes de los hijos hacia sus padres?
Los hijos deben a sus padres
respeto (piedad filial), reconocimiento, docilidad y obediencia, contribuyendo
así, junto a las buenas relaciones entre hermanos y hermanas, al crecimiento de
la armonía y de la santidad de toda la vida familiar. En caso de que los padres
se encuentren en situación de pobreza, de enfermedad, de soledad o de
ancianidad, los hijos adultos deben prestarles ayuda moral y material.
460. ¿Cuáles son los deberes de los padres hacia los hijos?
Los padres, partícipes de la
paternidad divina, son los primeros responsables de la educación de sus hijos y
los primeros anunciadores de la
fe. Tienen el deber de amar y de respetar a sus hijos como
personas y como hijos de Dios, y proveer, en cuanto sea posible, a sus
necesidades materiales y espirituales, eligiendo para ellos una escuela
adecuada, y ayudándoles con prudentes consejos en la elección de la profesión y
del estado de vida. En especial, tienen la misión de educarlos en la fe
cristiana.
461. ¿Cómo educan los padres a sus hijos en la fe cristiana?
Los padres educan a sus hijos en
la fe cristiana principalmente con el ejemplo, la oración, la catequesis familiar
y la participación en la vida de la Iglesia.
462. ¿Son un bien absoluto los vínculos familiares?
Los vínculos familiares, aunque
sean importantes, no son absolutos, porque la primera vocación del cristiano es
seguir a Jesús, amándolo: "El que ama su padre o a su madre más que a mí
no es digno de mí" (Mt 10, 37). Los padres deben favorecer gozosamente el
seguimiento de Jesús por parte de sus hijos en todo estado de vida, también en
la vida consagrada y en el ministerio sacerdotal.
463. ¿Cómo se ejerce la autoridad en los distintos ámbitos de la sociedad
civil?
En los distintos ámbitos de la
sociedad civil, la autoridad se ejerce siempre como un servicio, respetando los
derechos fundamentales del hombre, una justa jerarquía de valores, las leyes,
la justicia distributiva y el principio de subsidiaridad. Cada cual, en el
ejercicio de la autoridad, debe buscar el interés de la comunidad antes que el
propio, y debe inspirar sus decisiones en la verdad sobre Dios, sobre el hombre
y sobre el mundo.
464. ¿Cuáles son los deberes de los ciudadanos respecto a las autoridades
civiles?
Quienes están sometidos a las
autoridades deben considerarlas como representantes de Dios, ofreciéndoles una
colaboración leal para el buen funcionamiento de la vida pública y social. Esto
exige el amor y servicio de la patria, el derecho y el deber del voto, el pago
de los impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva.
465. ¿Cuándo el ciudadano no debe obedecer a las autoridades civiles?
El ciudadano no debe en
conciencia obedecer cuando las prescripciones de la autoridad civil se opongan
a las exigencias del orden moral: "Hay que obedecer a Dios antes que a los
hombres" (Hch 5, 29).
QUINTO
MANDAMIENTO:
NO
MATARÁS
466. ¿Por qué ha de ser respetada la vida humana?
La vida humana ha de ser
respetada porque es sagrada. Desde el comienzo supone la acción creadora de
Dios y permanece para siempre en una relación especial con el Creador, su único
fin. A nadie le es lícito destruir directamente a un ser humano inocente,
porque es gravemente contrario a la dignidad de la persona y a la santidad del
Creador. "No quites la vida del inocente y justo" (Ex 23, 7).
467. ¿Por qué la legítima defensa de la persona y de la sociedad no va
contra esta norma?
Con la legítima defensa se toma
la opción de defenderse y se valora el derecho a la vida, propia o del otro,
pero no la opción de matar. La legítima defensa, para quien tiene la
responsabilidad de la vida de otro, puede también ser un grave deber. Y no debe
suponer un uso de la violencia mayor que el necesario.
468. ¿Para qué sirve una pena?
Una pena impuesta por la
autoridad pública, tiene como objetivo reparar el desorden introducido por la
culpa, defender el orden público y la seguridad de las personas y contribuir a
la corrección del culpable.
469. ¿Qué pena se puede imponer?
La pena impuesta debe ser
proporcionada a la gravedad del delito. Hoy, como consecuencia de las
posibilidades que tiene el Estado para reprimir eficazmente el crimen, haciendo
inofensivo a aquél que lo ha cometido, los casos de absoluta necesidad de pena
de muerte "suceden muy rara vez, si es que ya en realidad se dan
algunos" (Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitae). Cuando los
medios incruentos son suficientes, la autoridad debe limitarse a estos medios,
porque corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común, son más
conformes a la dignidad de la persona y no privan definitivamente al culpable
de la posibilidad de rehabilitarse.
470. ¿Qué prohíbe el quinto mandamiento?
El quinto mandamiento prohíbe,
como gravemente contrarios a la ley moral:
1) El homicidio directo y
voluntario y la cooperación al mismo.
2) El aborto directo, querido
como fin o como medio, así como la cooperación al mismo, bajo pena de
excomunión, porque el ser humano, desde el instante de su concepción, ha de ser
respetado y protegido de modo absoluto en su integridad.
3) La eutanasia directa, que
consiste en poner término, con una acción o una omisión de lo necesario, a la
vida de las personas discapacitadas, gravemente enfermas o próximas a la
muerte.
4) El suicidio y la cooperación
voluntaria al mismo, en cuanto es una ofensa grave al justo amor de Dios, de sí
mismo y del prójimo; por lo que se refiere a la responsabilidad, ésta puede
quedar agravada en razón del escándalo o atenuada por particulares trastornos
psíquicos o graves temores.
471. ¿Qué tratamientos médicos se permiten cuando la muerte se considera
inminente?
Los cuidados que se deben de
ordinario a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos; son
legítimos, sin embargo, el uso de analgésicos, no destinados a causar la
muerte, y la renuncia al "encarnizamiento terapéutico", esto es, a la
utilización de tratamientos médicos desproporcionados y sin esperanza razonable
de resultado positivo.
472. ¿Por qué la sociedad debe proteger a todo embrión?
La sociedad debe proteger a todo
embrión, porque el derecho inalienable a la vida de todo individuo humano desde
su concepción es un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación.
Cuando el Estado no pone su fuerza al servicio de los derechos de todos, y en
particular de los más débiles, entre los que se encuentran los concebidos y aún
no nacidos, quedan amenazados los fundamentos mismos de un Estado de derecho.
473. ¿Cómo se evita el escándalo?
El escándalo, que consiste en
inducir a otro a obrar el mal, se evita respetando el alma y el cuerpo de la persona. Pero si se
induce deliberadamente a otros a pecar gravemente, se comete una culpa grave.
474. ¿Qué deberes tenemos hacia nuestro cuerpo?
Debemos tener un razonable
cuidado de la salud física, la propia y la de los demás, evitando siempre el
culto al cuerpo y toda suerte de excesos. Ha de evitarse, además, el uso de
estupefacientes, que causan gravísimos daños a la salud y a la vida humana, y
también el abuso de los alimentos, del alcohol, del tabaco y de los
medicamentos.
475. ¿Cuándo son moralmente legítimas las experimentaciones científicas,
médicas o psicológicas sobre las personas o sobre grupos humanos?
Las experimentaciones
científicas, médicas o psicológicas sobre las personas o sobre grupos humanos
son moralmente legítimas si están al servicio del bien integral de la persona y
de la sociedad, sin riesgos desproporcionados para la vida y la integridad
física y psíquica de los sujetos, oportunamente informados y contando con su
consentimiento.
476. ¿Se permiten el trasplante y la
donación de órganos antes y después de la muerte?
El trasplante de órganos es
moralmente aceptable con el consentimiento del donante y sin riesgos excesivos
para él. Para el noble acto de la donación de órganos después de la muerte, hay
que contar con la plena certeza de la muerte real del donante.
477. ¿Qué prácticas son contrarias al
respeto a la integridad corporal de la persona humana?
Prácticas contrarias al respeto a
la integridad corporal de la persona humana son las siguientes: los secuestros
de personas y la toma de rehenes, el terrorismo, la tortura, la violencia y la
esterilización directa. Las amputaciones y mutilaciones de una persona están
moralmente permitidas sólo por los indispensables fines terapéuticos de las
mismas.
478. ¿Qué cuidados deben procurarse a
los moribundos?
Los moribundos tienen derecho a
vivir con dignidad los últimos momentos de su vida terrena, sobre todo con la
ayuda de la oración y de los sacramentos, que preparan al encuentro con el Dios
vivo.
479. ¿Cómo deben ser tratados los cuerpos de los difuntos?
Los cuerpos de los difuntos deben
ser tratados con respeto y caridad. La cremación de los mismos está permitida,
si se hace sin poner en cuestión la fe en la Resurrección de los cuerpos.
480. ¿Qué exige el Señor a toda persona para la defensa de la paz?
El Señor que proclama
"bienaventurados los que construyen la paz" (Mt 5, 9), exige la paz
del corazón y denuncia la inmoralidad de la ira, que es el deseo de venganza
por el mal recibido, y del odio, que lleva a desear el mal al prójimo. Estos
comportamientos, si son voluntarios y consentidos en cosas de gran importancia,
son pecados graves contra la caridad.
481. ¿En qué consiste la paz en el mundo?
La paz en el mundo, que es la
búsqueda del respeto y del desarrollo de la vida humana, no es simplemente
ausencia de guerra o equilibrio de fuerzas contrarias, sino que es "la
tranquilidad del orden" (San Agustín), "fruto de la justicia"
(Is 32, 17) y efecto de la
caridad. La paz en la tierra es imagen y fruto de la paz de
Cristo.
482. ¿Qué se requiere para la paz en el mundo?
Para la paz en el mundo se
requiere la justa distribución y la tutela de los bienes de las personas, la
libre comunicación entre los seres humanos, el respeto a la dignidad de las
personas humanas y de los pueblos, y la constante práctica de la justicia y de
la fraternidad.
483. ¿Cuándo está moralmente permitido el uso de la fuerza militar?
El uso de la fuerza militar está
moralmente justificado cuando se dan simultáneamente las siguientes
condiciones: certeza de que el daño causado por el agresor es duradero y grave;
la ineficacia de toda alternativa pacífica; fundadas posibilidades de éxito en
la acción defensiva y ausencia de males aún peores, dado el poder de los medios
modernos de destrucción.
484. En caso de amenaza de guerra, ¿a quién corresponde determinar si se
dan las anteriores condiciones?
Determinar si se dan las
condiciones para un uso moral de la fuerza militar compete al prudente juicio
de los gobernantes, a quienes corresponde también el derecho de imponer a los
ciudadanos la obligación de la defensa nacional, dejando a salvo el derecho
personal a la objeción de conciencia y a servir de otra forma a la comunidad
humana.
485. ¿Qué exige la ley moral en caso de guerra?
La ley moral permanece siempre
válida, aún en caso de guerra. Exige que sean tratados con humanidad los no
combatientes, los soldados heridos y los prisioneros. Las acciones
deliberadamente contrarias al derecho de gentes, como también las disposiciones
que las ordenan, son crímenes que la obediencia ciega no basta para excusar. Se
deben condenar las destrucciones masivas así como el exterminio de un pueblo o
de una minoría étnica, que son pecados gravísimos; y hay obligación moral de
oponerse a la voluntad de quienes los ordenan.
486. ¿Qué es necesario hacer para evitar la guerra?
Se debe hacer todo lo
razonablemente posible para evitar a toda costa la guerra, teniendo en cuenta
los males e injusticias que ella misma provoca. En particular, es necesario
evitar la acumulación y el comercio de armas no debidamente reglamentadas por
los poderes legítimos; las injusticias, sobre todo económicas y sociales; las discriminaciones
étnicas o religiosas; la envidia, la desconfianza, el orgullo y el espíritu de
venganza. Cuanto se haga por eliminar estos u otros desórdenes ayuda a
construir la paz y a evitar la guerra.
SEXTO
MANDAMIENTO:
NO
COMETERÁS ACTOS IMPUROS
487. ¿Qué corresponde a la persona humana frente a la propia identidad
sexual?
Dios ha creado al hombre como
varón y mujer, con igual dignidad personal, y ha inscrito en él la vocación del
amor y de la
comunión. Corresponde a cada uno aceptar la propia identidad
sexual, reconociendo la importancia de la misma para toda la persona, su
especificidad y complementariedad.
488. ¿Qué es la castidad?
La castidad es la positiva
integración de la sexualidad en la persona. La sexualidad es verdaderamente humana
cuando está integrada de manera justa en la relación de persona a persona. La
castidad es una virtud moral, un don de Dios, una gracia y un fruto del
Espíritu.
489. ¿Qué supone la virtud de la castidad?
La virtud de la castidad supone
la adquisición del dominio de sí mismo, como expresión de libertad humana
destinada al don de uno mismo. Para este fin, es necesaria una integral y
permanente educación, que se realiza en etapas graduales de crecimiento.
490. ¿De qué medios disponemos para ayudarnos a vivir la castidad?
Son numerosos los medios de que
disponemos para vivir la castidad: la gracia de Dios, la ayuda de los
sacramentos, la oración, el conocimiento de uno mismo, la práctica de una
ascesis adaptada a las diversas situaciones y el ejercicio de las virtudes
morales, en particular de la virtud de la templanza, que busca que la razón sea
la guía de las pasiones.
491. ¿De qué modos todos están llamados a vivir la castidad?
Todos, siguiendo a Cristo modelo
de castidad, están llamados a llevar una vida casta según el propio estado de
vida: unos viviendo en la virginidad o en el celibato consagrado, modo eminente
de dedicarse más fácilmente a Dios, con corazón indiviso; otros, si están
casados, viviendo la castidad conyugal; los no casados, practicando la castidad
en la continencia.
492. ¿Cuáles son los principales pecados contra la castidad?
Son pecados gravemente contrarios
a la castidad, cada uno según la naturaleza del propio objeto: el adulterio, la
masturbación, la fornicación, la pornografía, la prostitución, el estupro y los
actos homosexuales. Estos pecados son expresión del vicio de la lujuria. Si se cometen
con menores, estos actos son un atentado aún más grave contra su integridad
física y moral.
493. ¿Por qué el sexto mandamiento prohíbe todos los pecados contra la
castidad?
Aunque en el texto bíblico del
Decálogo se dice "no cometerás adulterio" (Ex 20, 14), la Tradición
de la Iglesia tiene en cuenta todas las enseñanzas morales del Antiguo y del
Nuevo Testamento, y considera el sexto mandamiento como referido al conjunto de
todos los pecados contra la castidad.
494. ¿Cuáles son los deberes de las autoridades civiles respecto a la
castidad?
Las autoridades civiles, en
cuanto obligadas a promover el respeto a la dignidad de la persona humana,
deben contribuir a crear un ambiente favorable a la castidad, impidiendo
inclusive, mediante leyes adecuadas, algunas de las graves ofensas a la
castidad antes mencionadas, en orden sobre todo a proteger a los menores y a
los más débiles.
495. ¿Cuáles son los bienes del amor conyugal, al que está ordenada la
sexualidad?
Los bienes del amor conyugal, que
para los bautizados está santificado por el sacramento del Matrimonio, son: la
unidad, la fidelidad, la indisolubilidad y la apertura a la fecundidad.
496. ¿Cuál es el significado del acto conyugal?
El acto conyugal tiene un doble
significado: de unión (la mutua donación de los cónyuges), y de procreación
(apertura a la transmisión de la vida). Nadie puede romper la conexión
inseparable que Dios ha querido entre los dos significados del acto conyugal,
excluyendo de la relación el uno o el otro.
497. ¿Cuándo es moral la regulación de la natalidad?
La regulación de la natalidad,
que representa uno de los aspectos de la paternidad y de la maternidad
responsables, es objetivamente conforme a la moralidad cuando se lleva a cabo
por los esposos sin imposiciones externas; no por egoísmo, sino por motivos
serios; y con métodos conformes a los criterios objetivos de la moralidad, esto
es, mediante la continencia periódica y el recurso a los períodos de
infecundidad.
498. ¿Cuáles son los medios inmorales para la regulación de la natalidad?
Es intrínsecamente inmoral toda
acción -como, por ejemplo, la esterilización directa o la contracepción-, que,
bien en previsión del acto conyugal o en su realización, o bien en el
desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio,
impedir la procreación.
499. ¿Por qué son inmorales la inseminación y la fecundación artificial?
La inseminación y la fecundación
artificial son inmorales, porque disocian la procreación del acto conyugal con
el que los esposos se entregan mutuamente, instaurando así un dominio de la
técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana. Además, la
inseminación y la fecundación heterólogas, mediante el recurso a técnicas que
implican a una persona extraña a la pareja conyugal, lesionan el derecho del
hijo a nacer de un padre y de una madre conocidos por él, ligados entre sí por
matrimonio y poseedores exclusivos del derecho a llegar a ser padre y madre
solamente el uno a través del otro.
500. ¿Cómo ha de ser considerado un hijo?
El hijo es un don de Dios, el don
más grande dentro del Matrimonio. No existe el derecho a tener hijos
("tener un hijo, sea como sea"). Sí existe, en cambio, el derecho del
hijo a ser fruto del acto conyugal de sus padres, y también el derecho a ser
respetado como persona desde el momento de su concepción.
501. ¿Qué pueden hacer los esposos cuando no tienen hijos?
Cuando el don del hijo no les es
concedido, los esposos, después de haber agotado todos los legítimos recursos
de la medicina, pueden mostrar su generosidad mediante la tutela o la adopción,
o bien realizando servicios significativos en beneficio del prójimo. Así
ejercen una preciosa fecundidad espiritual.
502. ¿Cuáles son las ofensas a la dignidad del Matrimonio?
Las ofensas a la dignidad del
Matrimonio son las siguientes: el adulterio, el divorcio, la poligamia, el
incesto, la unión libre (convivencia, concubinato) y el acto sexual antes o
fuera del matrimonio.
SÉPTIMO
MANDAMIENTO:
NO
ROBARÁS
503. ¿Qué declara el séptimo mandamiento?
El séptimo mandamiento declara el
destino y distribución universal de los bienes; el derecho a la propiedad
privada; el respeto a las personas, a sus bienes y a la integridad de la creación. La Iglesia
encuentra también en este mandamiento el fundamento de su doctrina social, que
comprende la recta gestión en la actividad económica y en la vida social y
política; el derecho y el deber del trabajo humano; la justicia y la
solidaridad entre las naciones y el amor a los pobres.
504. ¿Qué condiciones se requieren para el derecho a la propiedad
privada?
Existe el derecho a la propiedad
privada cuando se ha adquirido o recibido de modo justo, y prevalezca el
destino universal de los bienes, para satisfacer las necesidades fundamentales
de todos los hombres.
505. ¿Cuál es la finalidad de la propiedad privada?
La finalidad de la propiedad
privada es garantizar la libertad y la dignidad de cada persona, ayudándole a
satisfacer las necesidades fundamentales propias, las de aquellos sobre los que
tiene responsabilidad, y también las de otros que viven en necesidad.
506. ¿Qué otras cosas prescribe el séptimo mandamiento?
El séptimo mandamiento prescribe
el respeto a los bienes ajenos mediante la práctica de la justicia y de la
caridad, de la templanza y de la solidaridad. En particular, exige el respeto a
las promesas y a los contratos estipulados; la reparación de la injusticia
cometida y la restitución del bien robado; el respeto a la integridad de la
Creación, mediante el uso prudente y moderado de los recursos minerales,
vegetales y animales del universo, con singular atención a las especies
amenazadas de extinción.
507. ¿Cuál debe ser el comportamiento del hombre para con los animales?
El hombre debe tratar a los
animales, criaturas de Dios, con benevolencia, evitando tanto el desmedido amor
hacia ellos, como su utilización indiscriminada, sobre todo en experimentos
científicos, efectuados al margen de los límites razonables y con inútiles
sufrimientos para los animales mismos.
508. ¿Qué prohíbe el séptimo mandamiento?
El séptimo mandamiento prohíbe
ante todo el robo, que es la usurpación del bien ajeno contra la razonable
voluntad de su dueño. Esto sucede también cuando se pagan salarios injustos,
cuando se especula haciendo variar artificialmente el valor de los bienes para
obtener beneficio en detrimento ajeno, y cuando se falsifican cheques y
facturas. Prohíbe además cometer fraudes fiscales o comerciales y ocasionar voluntariamente
un daño a las propiedades privadas o públicas. Prohíbe igualmente la usura, la
corrupción, el abuso privado de bienes sociales, los trabajos culpablemente mal
realizados y el despilfarro.
509. ¿Cuál es el contenido de la doctrina social de la Iglesia?
La doctrina social de la Iglesia,
como desarrollo orgánico de la verdad del Evangelio acerca de la dignidad de la
persona humana y sus dimensiones sociales, contiene principios de reflexión,
formula criterios de juicio y ofrece normas y orientaciones para la acción
510. ¿Cuándo interviene la Iglesia en materia social?
La Iglesia interviene emitiendo
un juicio moral en materia económica y social, cuando lo exigen los derechos
fundamentales de la persona, el bien común o la salvación de las almas.
511. ¿Cómo ha de ejercerse la vida social y económica?
La vida social y económica ha de
ejercerse según los propios métodos, en el ámbito del orden moral, al servicio
del hombre en su integridad y de toda la comunidad humana, en el respeto a la
justicia social. La vida social y económica debe tener al hombre como autor,
centro y fin.
512. ¿Qué se opone a la doctrina social de la Iglesia?
Se oponen a la doctrina social de
la Iglesia los sistemas económicos y sociales que sacrifican los derechos
fundamentales de las personas, o que hacen del lucro su regla exclusiva y fin
último. Por eso la Iglesia rechaza las ideologías asociadas, en los tiempos
modernos, al "comunismo" u otras formas ateas y totalitarias de
"socialismo". Rechaza también, en la práctica del
"capitalismo", el individualismo y la primacía absoluta de las leyes
del mercado sobre el trabajo humano.
513. ¿Qué significado tiene el trabajo para el hombre?
Para el hombre, el trabajo es un
deber y un derecho, mediante el cual colabora con Dios Creador. En efecto,
trabajando con empeño y competencia, la persona actualiza las capacidades
inscritas en su naturaleza, exalta los dones del Creador y los talentos
recibidos; procura su sustento y el de su familia y sirve a la comunidad
humana. Por otra parte, con la gracia de Dios, el trabajo puede ser un medio de
santificación y de colaboración con Cristo para la salvación de los demás.
514. ¿A qué tipo de trabajo tiene derecho toda persona?
El acceso a un trabajo seguro y
honesto debe estar abierto a todos, sin discriminación injusta, dentro del
respeto a la libre iniciativa económica y a una equitativa distribución.
515. ¿Cuál es la responsabilidad del Estado con respecto al trabajo?
Compete al Estado procurar la
seguridad sobre las garantías de las libertades individuales y de la propiedad,
además de un sistema monetario estable y de unos servicios públicos eficientes;
y vigilar y encauzar el ejercicio de los derechos humanos en el sector
económico. Teniendo en cuenta las circunstancias, la sociedad debe ayudar a los
ciudadanos a encontrar trabajo.
516. ¿Qué compete a los dirigentes de empresa?
Los dirigentes de las empresas
tienen la responsabilidad económica y ecológica de sus operaciones. Están
obligados a considerar el bien de las personas y no solamente el aumento de las
ganancias, aunque éstas son necesarias para asegurar las inversiones, el futuro
de las empresas, los puestos de trabajo y el buen funcionamiento de la vida
económica.
517. ¿Qué deberes tienen los trabajadores?
Los trabajadores deben cumplir
con su trabajo en conciencia, con competencia y dedicación, tratando de
resolver los eventuales conflictos mediante el diálogo. El recurso a la huelga
no violenta es moralmente legítimo cuando se presenta como el instrumento
necesario, en vistas a unas mejoras proporcionadas y teniendo en cuenta el bien
común.
518. ¿Cómo se realiza la justicia y la solidaridad entre las naciones?
En el plano internacional, todas
las naciones e instituciones deben obrar con solidaridad y subsidiaridad, a fin
de eliminar, o al menos reducir, la miseria, la desigualdad de los recursos y
de los medios económicos, las injusticias económicas y sociales, la explotación
de las personas, la acumulación de las deudas de los países pobres y los
mecanismos perversos que obstaculizan el desarrollo de los países menos
desarrollados.
519. ¿De qué modo participan los cristianos en la vida política y social?
Los fieles cristianos laicos
intervienen directamente en la vida política y social, animando con espíritu
cristiano las realidades temporales, y colaborando con todos como auténticos
testigos del Evangelio y constructores de la paz y de la justicia.
520. ¿En qué se inspira el amor a los pobres?
El amor a los pobres se inspira
en el Evangelio de las bienaventuranzas y en el ejemplo de Jesús en su
constante atención a los pobres. Jesús dijo: "Cuanto hicisteis a uno de
estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40). El
amor a los pobres se realiza mediante la lucha contra la pobreza material, y
también contra las numerosas formas de pobreza cultural, moral y religiosa. Las
obras de misericordia espirituales y corporales, así como las numerosas
instituciones benéficas a lo largo de los siglos, son un testimonio concreto
del amor preferencial por los pobres que caracteriza a los discípulos de Jesús.
OCTAVO
MANDAMIENTO:
NO
DARÁS FALSO TESTIMONIO NI MENTIRÁS
521. ¿Qué deberes tiene el hombre hacia la verdad?
Toda persona está llamada a la
sinceridad y a la veracidad en el hacer y en el hablar. Cada uno tiene el deber
de buscar la verdad y adherirse a ella, ordenando la propia vida según las
exigencias de la
verdad. En Jesucristo, la verdad de Dios se ha manifestado
íntegramente: Él es la
Verdad. Quien le sigue vive en el Espíritu de la verdad, y
rechaza la doblez, la simulación y la hipocresía.
522. ¿Cómo se da testimonio de la verdad?
El cristiano debe dar testimonio
de la verdad evangélica en todos los campos de su actividad pública y privada;
incluso con el sacrificio, si es necesario, de la propia vida. El martirio es
el testimonio supremo de la verdad de la fe.
523.¿Qué prohíbe el octavo mandamiento?
El octavo mandamiento prohíbe:
1) El falso testimonio, el
perjurio y la mentira, cuya gravedad se mide según la naturaleza de la verdad
que deforma, de las circunstancias, de las intenciones del mentiroso y de los
daños ocasionados a las víctimas.
2) El juicio temerario, la
maledicencia, la difamación y la calumnia, que perjudican o destruyen la buena
reputación y el honor, a los que tiene derecho toda persona.
3) El halago, la adulación o la
complacencia, sobre todo si están orientados a pecar gravemente o para lograr
ventajas ilícitas.
Una culpa cometida contra la
verdad debe ser reparada, si ha causado daño a otro.
524. ¿Qué exige el octavo mandamiento?
El octavo mandamiento exige el
respeto a la verdad, acompañado de la discreción de la caridad: en la
comunicación y en la información, que deben valorar el bien personal y común,
la defensa de la vida privada y el peligro del escándalo; en la reserva de los
secretos profesionales, que han de ser siempre guardados, salvo en casos
excepcionales y por motivos graves y proporcionados. También se requiere el
respeto a las confidencias hechas bajo la exigencia de secreto.
525. ¿Cuál debe ser el uso de los medios de comunicación social?
La información a través de los
medios de comunicación social debe estar al servicio del bien común, y debe ser
siempre veraz en su contenido e íntegra, salvando la justicia y la caridad. Debe
también expresarse de manera honesta y conveniente, respetando escrupulosamente
las leyes morales, los legítimos derechos y la dignidad de las personas.
526. ¿Qué relación existe entre la verdad, la belleza y el arte sacro?
La verdad es bella por sí misma.
Supone el esplendor de la belleza espiritual. Existen, más allá de la palabra,
numerosas formas de expresión de la verdad, en particular en las obras de arte.
Son fruto de un talento donado por Dios y del esfuerzo del hombre. El arte
sacro, para ser bello y verdadero, debe evocar y glorificar el Misterio del
Dios manifestado en Cristo, y llevar a la adoración y al amor de Dios Creador y
Salvador, excelsa Belleza de Verdad y Amor.
NOVENO
MANDAMIENTO:
NO
CONSENTIRÁS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS
527. ¿Qué exige el noveno mandamiento?
El noveno mandamiento exige
vencer la concupiscencia carnal en los pensamientos y en los deseos. La lucha
contra esta concupiscencia supone la purificación del corazón y la práctica de
la virtud de la templanza.
528. ¿Qué prohíbe el noveno mandamiento?
El noveno mandamiento prohíbe
consentir pensamientos y deseos relativos a acciones prohibidas por el sexto
mandamiento.
529. ¿Cómo se llega a la pureza del corazón?
El bautizado, con la gracia de
Dios y luchando contra los deseos desordenados, alcanza la pureza del corazón mediante
la virtud y el don de la castidad, la pureza de intención, la pureza de la
mirada exterior e interior, la disciplina de los sentimientos y de la
imaginación, y con la oración.
530.¿Qué otras cosas exige la pureza?
La pureza exige el pudor, que, preservando
la intimidad de la persona, expresa la delicadeza de la castidad y regula las
miradas y gestos, en conformidad con la dignidad de las personas y con la
relación que existe entre ellas. El pudor libera del difundido erotismo y
mantiene alejado de cuanto favorece la curiosidad morbosa. Requiere también una
purificación del ambiente social, mediante la lucha constante contra la
permisividad de las costumbres, basada en un erróneo concepto de la libertad
humana.
DÉCIMO
MANDAMIENTO:
NO
CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS
531. ¿Qué manda y qué prohíbe el décimo mandamiento?
Este mandamiento, que complementa
al precedente, exige una actitud interior de respeto en relación con la
propiedad ajena, y prohíbe la avaricia, el deseo desordenado de los bienes de
otros y la envidia, que consiste en la tristeza experimentada ante los bienes
del prójimo y en el deseo desordenado de apropiarse de los mismos.
532. ¿Qué exige Jesús con la pobreza del corazón?
Jesús exige a sus discípulos que
le antepongan a Él respecto a todo y a todos. El desprendimiento de las
riquezas -según el espíritu de la pobreza evangélica- y el abandono a la
providencia de Dios, que nos libera de la preocupación por el mañana, nos
preparan para la bienaventuranza de "los pobres de espíritu, porque de
ellos es el Reino de los Cielos" (Mt 5, 3).
533. ¿Cuál es el mayor deseo del hombre?
El mayor deseo del hombre es ver
a Dios. Éste es el grito de todo su ser: "¡Quiero ver a Dios!". El
hombre, en efecto, realiza su verdadera y plena felicidad en la visión y en la
bienaventuranza de Aquel que lo ha creado por amor, y lo atrae hacia sí en su
infinito amor.
"El que ve a Dios obtiene
todos los bienes que se pueden concebir"
(San Gregorio de Nisa).