
PARA LA NAVIDAD
En la Navidad celebramos el nacimiento de Jesús. Es estupendo que te acuerdes de El cuando veas los escaparates adornados con motivos navideños, oigas villancicos, o tengas una comida de fiesta que además te gusta mucho.
Estos días de vacaciones no te olvides de ofrecer a Jesús todo lo que hagas durante el día. Puedes rezar la siguiente oración nada más levantarte por la mañana:
“Oh Señora mía, oh Madre mía. Yo me ofrezco del todo a vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, guardadme y conservadme como cosa y posesión vuestra. Amén”.
Acuérdate de ofrecer al Señor algún pequeño sacrificio, como por ejemplo:
1. Comer toda la comida que te pongan.
2. Ayudar a poner o quitar la mesa.
3. Levantarte cuando te llaman por la mañana.
Por la noche, antes de dormir, no te olvides de rezar al menos 3 Avemarías a la Virgen. Por si no te la sabes todavía o se te ha olvidado te la pongo aquí:
“Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.
Dale gracias a Jesús por lo bueno de este día, y pídele perdón por lo que has hecho mal.
Cuando cantes villancicos, acuérdate que el Señor ha nacido porque te quiere.
Si has hecho un belén en casa, proponte que, cuando pases por delante y veas a Jesús en la cuna le digas algunas palabras de cariño, como por ejemplo: “Jesús te amo”, “Jesús de mi vida”, “Jesús, María y José que esté siempre con los tres”.
Espero que te traigan muchos regalos los Reyes Magos.
Por ejemplo, no te olvides al levantarte (por cierto, no muy tarde....) de hacer el ofrecimiento de obras. Puedes rezar a la Virgen la siguiente oración de rodillas delante de la cama:
“Oh Señora mía, oh Madre mía. Yo me ofrezco del todo a vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, guardadme y conservadme como cosa y posesión vuestra. Amén”.
No dejes de rezar el Angelus. Ya sabes que la costumbre es hacerlo en torno a las 12 del mediodía. Por si no te acuerdas, te lo transcribo a continuación:
El Angel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz, seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Te recomiendo también que ofrezcas al Señor algún pequeño sacrificio, como por ejemplo:
1. Levantarte en punto. 2. Comértelo todo.
3. Ayudar en casa. 4. Ordenar tu habitación.
Si tienes algún Evangelio en casa, puedes leer los pasajes que cuentan el nacimiento de Jesús. Y, si te acordaste de pedir al capellán del colegio algún folleto para estas vacaciones, puedes dedicar cuatro o cinco minutos cada día a leerlo.
Por la noche, antes de dormir, puedes hacer unos dos o tres minutos de examen de conciencia. Por ejemplo pregúntate:
1. ¿He rezado lo previsto?
2. ¿He obedecido en todo?
3. ¿He vivido algún sacrificio?
4. ¿He ayudado a los demás?
Agradece al Señor lo bueno de este día, y pídele perdón por lo malo. Por ejemplo con esta oración:
“!Señor mío, Jesucristo!, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.”
No te olvides de rezar las 3 Avemarías –si quieres, de rodillas- antes de acostarte.
Cuando cantes villancicos, acuérdate que el Señor ha nacido porque te quiere. No le des mucha importancia a los regalos de reyes, como si fuera eso lo más importante. Piensa que hay en el mundo millones de niños de tu edad que no pueden tener regalos de reyes. Así que, confórmate con lo que te traigan.
Por ejemplo, no te olvides al levantarte (por cierto, no muy tarde....) de hacer el ofrecimiento de obras. Puedes rezar a la Virgen la siguiente oración de rodillas delante de la cama:
“Oh Señora mía, oh Madre mía. Yo me ofrezco del todo a vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, guardadme y conservadme como cosa y posesión vuestra. Amén”.
No dejes de rezar el Angelus. Ya sabes que la costumbre es hacerlo en torno a las 12 del mediodía. Por si no te acuerdas, te lo transcribo a continuación:
El Angel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz, seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Te recomiendo también que ofrezcas al Señor algún pequeño sacrificio, como por ejemplo:
1. Levantarte en punto. 2. Comértelo todo.
3. Ayudar en casa. 4. Ordenar tu habitación.
Si tienes algún Evangelio en casa, puedes leer los pasajes que cuentan el nacimiento de Jesús. Y, si te acordaste de pedir al capellán del colegio algún folleto para estas vacaciones, puedes dedicar cuatro o cinco minutos cada día a leerlo.
Por la noche, antes de dormir, puedes hacer unos dos o tres minutos de examen de conciencia. Por ejemplo pregúntate:
1. ¿He rezado lo previsto?
2. ¿He obedecido en todo?
3. ¿He vivido algún sacrificio?
4. ¿He ayudado a los demás?
Agradece al Señor lo bueno de este día, y pídele perdón por lo malo. Por ejemplo con esta oración:
“!Señor mío, Jesucristo!, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.”
No te olvides de rezar las 3 Avemarías –si quieres, de rodillas- antes de acostarte.
Cuando cantes villancicos, acuérdate que el Señor ha nacido porque te quiere. No le des mucha importancia a los regalos de reyes, como si fuera eso lo más importante. Piensa que hay en el mundo millones de niños de tu edad que no pueden tener regalos de reyes. Así que, confórmate con lo que te traigan.
NAVIDAD
Algunos consejos para vivirla
Además de no ir al “cole”, la Navidad es un tiempo en el que celebramos el nacimiento de Jesús, por eso no dejes de acordarte de El cuando veas los escaparates adornados, oigas villancicos, o tengas una comida especialmente sabrosa.
Te doy algunos consejos que te ayudarán quizá a vivir mejor este tiempo.
En la Navidad celebramos el nacimiento de Jesús. Es estupendo que te acuerdes de El cuando veas los escaparates adornados con motivos navideños, oigas villancicos, o tengas una comida de fiesta que además te gusta mucho.
Estos días de vacaciones no te olvides de ofrecer a Jesús todo lo que hagas durante el día. Puedes rezar la siguiente oración nada más levantarte por la mañana:
“Oh Señora mía, oh Madre mía. Yo me ofrezco del todo a vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, guardadme y conservadme como cosa y posesión vuestra. Amén”.
Acuérdate de ofrecer al Señor algún pequeño sacrificio, como por ejemplo:
1. Comer toda la comida que te pongan.
2. Ayudar a poner o quitar la mesa.
3. Levantarte cuando te llaman por la mañana.
Por la noche, antes de dormir, no te olvides de rezar al menos 3 Avemarías a la Virgen. Por si no te la sabes todavía o se te ha olvidado te la pongo aquí:
“Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.
Dale gracias a Jesús por lo bueno de este día, y pídele perdón por lo que has hecho mal.
Cuando cantes villancicos, acuérdate que el Señor ha nacido porque te quiere.
Si has hecho un belén en casa, proponte que, cuando pases por delante y veas a Jesús en la cuna le digas algunas palabras de cariño, como por ejemplo: “Jesús te amo”, “Jesús de mi vida”, “Jesús, María y José que esté siempre con los tres”.
Espero que te traigan muchos regalos los Reyes Magos.
Por ejemplo, no te olvides al levantarte (por cierto, no muy tarde....) de hacer el ofrecimiento de obras. Puedes rezar a la Virgen la siguiente oración de rodillas delante de la cama:
“Oh Señora mía, oh Madre mía. Yo me ofrezco del todo a vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, guardadme y conservadme como cosa y posesión vuestra. Amén”.
No dejes de rezar el Angelus. Ya sabes que la costumbre es hacerlo en torno a las 12 del mediodía. Por si no te acuerdas, te lo transcribo a continuación:
El Angel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz, seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Te recomiendo también que ofrezcas al Señor algún pequeño sacrificio, como por ejemplo:
1. Levantarte en punto. 2. Comértelo todo.
3. Ayudar en casa. 4. Ordenar tu habitación.
Si tienes algún Evangelio en casa, puedes leer los pasajes que cuentan el nacimiento de Jesús. Y, si te acordaste de pedir al capellán del colegio algún folleto para estas vacaciones, puedes dedicar cuatro o cinco minutos cada día a leerlo.
Por la noche, antes de dormir, puedes hacer unos dos o tres minutos de examen de conciencia. Por ejemplo pregúntate:
1. ¿He rezado lo previsto?
2. ¿He obedecido en todo?
3. ¿He vivido algún sacrificio?
4. ¿He ayudado a los demás?
Agradece al Señor lo bueno de este día, y pídele perdón por lo malo. Por ejemplo con esta oración:
“!Señor mío, Jesucristo!, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.”
No te olvides de rezar las 3 Avemarías –si quieres, de rodillas- antes de acostarte.
Cuando cantes villancicos, acuérdate que el Señor ha nacido porque te quiere. No le des mucha importancia a los regalos de reyes, como si fuera eso lo más importante. Piensa que hay en el mundo millones de niños de tu edad que no pueden tener regalos de reyes. Así que, confórmate con lo que te traigan.
Por ejemplo, no te olvides al levantarte (por cierto, no muy tarde....) de hacer el ofrecimiento de obras. Puedes rezar a la Virgen la siguiente oración de rodillas delante de la cama:
“Oh Señora mía, oh Madre mía. Yo me ofrezco del todo a vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, guardadme y conservadme como cosa y posesión vuestra. Amén”.
No dejes de rezar el Angelus. Ya sabes que la costumbre es hacerlo en torno a las 12 del mediodía. Por si no te acuerdas, te lo transcribo a continuación:
El Angel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz, seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Te recomiendo también que ofrezcas al Señor algún pequeño sacrificio, como por ejemplo:
1. Levantarte en punto. 2. Comértelo todo.
3. Ayudar en casa. 4. Ordenar tu habitación.
Si tienes algún Evangelio en casa, puedes leer los pasajes que cuentan el nacimiento de Jesús. Y, si te acordaste de pedir al capellán del colegio algún folleto para estas vacaciones, puedes dedicar cuatro o cinco minutos cada día a leerlo.
Por la noche, antes de dormir, puedes hacer unos dos o tres minutos de examen de conciencia. Por ejemplo pregúntate:
1. ¿He rezado lo previsto?
2. ¿He obedecido en todo?
3. ¿He vivido algún sacrificio?
4. ¿He ayudado a los demás?
Agradece al Señor lo bueno de este día, y pídele perdón por lo malo. Por ejemplo con esta oración:
“!Señor mío, Jesucristo!, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.”
No te olvides de rezar las 3 Avemarías –si quieres, de rodillas- antes de acostarte.
Cuando cantes villancicos, acuérdate que el Señor ha nacido porque te quiere. No le des mucha importancia a los regalos de reyes, como si fuera eso lo más importante. Piensa que hay en el mundo millones de niños de tu edad que no pueden tener regalos de reyes. Así que, confórmate con lo que te traigan.
NAVIDAD
Algunos consejos para vivirla
Además de no ir al “cole”, la Navidad es un tiempo en el que celebramos el nacimiento de Jesús, por eso no dejes de acordarte de El cuando veas los escaparates adornados, oigas villancicos, o tengas una comida especialmente sabrosa.
Te doy algunos consejos que te ayudarán quizá a vivir mejor este tiempo.