
AÑO SANTO COMPOSTELANO
¿QUÉ ES UN AÑO SANTO?
Es un año de gracia y de perdón que la Iglesia, dispensadora de los dones de Dios, nos concede con motivo de un acontecimiento en la historia de la Redención. Aprovecha tanto a los miembros de la Iglesia que peregrinamos aún por este mundo, como a los fieles difuntos que están purificándose en el Purgatorio (ven aliviadas sus penas y se les abren con más facilidad las puertas del Cielo).
“El jubileo, para la Iglesia, es verdaderamente... año de gracia, año de perdón de los pecados y de las penas por los pecados, año de reconciliación entre los adversarios, año de múltiples conversiones y de penitencia sacramental y extrasacramental. La tradición de los años jubilares está ligada a la concesión de indulgencias de un modo más generoso que otros años” (Juan Pablo II).
Se puede ganar indulgencia plenaria, que no es el perdón de los pecados cometidos, sino una remisión (en este caso total por ser plenaria) de las penas subsistentes después de perdonados los pecados. La pena es la herida o cicatriz que deja en nosotros el pecado y que debe ser curada o reparada, mediante la penitencia que nos impone el sacerdote en la confesión, las buenas obras que hacemos o las indulgencias. Si morimos después de ganar una indulgencia plenaria, al no tener nada que purificar en el Purgatorio, iríamos al Cielo directamente.
AÑO SANTO COMPOSTELANO
En Santiago de Compostela se encuentra la tumba de Santiago el Mayor, uno de los doce apóstoles de Jesucristo. Evangelizó en España. En Jerusalén fue decapitado por Herodes Agripa en torno al año 44. Sus discípulos trajeron su cuerpo hasta Galicia.
Es Año Santo Compostelano cada vez que el día 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol, cae en domingo. Esto sucede con la periodicidad de cada 11, 6, 5, 6 años. Comenzó en 1122 con el Papa Calixto II. Confirmado después por otros papas, y el Papa Alejandro III en 1179 lo concedió a perpetuidad.
GRACIAS JUBILARES DEL AÑO SANTO COMPOSTELANO
La Iglesia concede indulgencia plenaria –o sea, el perdón de todo lo que se debe purificar por los pecados pasados ya perdonados en la confesión- una vez al día (aplicable a los difuntos), con estas condiciones:
1. Visita a la Catedral de Santiago rezando cualquier oración por las intenciones del Romano Pontífice (un Padrenuestro, Avemaría y Gloria, o cualquier otra oración).
2. Confesión sacramental (puede ser en un plazo de 15 días antes o después)
3. Comunión eucarística (es conveniente hacerlo el mismo día de la visita).
4. Excluir todo afecto al pecado incluso al venial (o sea, aborrecerlo).
- Con una sola confesión se pueden ganar varias indulgencias plenarias.
- Con una sola comunión eucarística y oración por el Romano Pontífice se gana una sola plenaria.
- Si no se gana plenaria se pueden ganar parciales.
LA PUERTA SANTA
El 31.XII , el Arzobispo de Santiago hace el acto de apertura de la puerta santa, y con este acto religioso comienza el Año Santo Compostelano. Permanecerá abierta todo el año jubilar, y es símbolo de conversión y del esfuerzo del hombre para entrar y permanecer en la santidad de la Iglesia, siguiendo el camino áspero y la puerta estrecha que lleva a la vida, de la que habla Jesucristo en el Evangelio.
PEREGRINACIÓN
Peregrinación es el viaje emprendido con espíritu religioso a un santuario o lugar especialmente consagrado por la presencia divina, en este caso en virtud de la presencia del sepulcro de uno de los Apóstoles de Nuestro Señor Jesucristo. En un Año Santo la peregrinación al sepulcro del apóstol está enriquecida por la posibilidad de ganar la indulgencia plenaria. Las incomodidades del camino tienen un sentido penitencial, presuponen la humildad para implorar el perdón. La peregrinación misma expresa “la necesidad, la búsqueda, y a veces la inquietud del alma que anhela establecer o restablecer el vínculo de amor con Dios Padre, con el Hijo Redentor del hombre, y con el Espíritu Santo, que realiza la salvación en los corazones” (Juan Pablo II).
La Iglesia al proclamar el Año Santo Compostelano quiere que sus hijos se sientan llamados a la conversión y a la penitencia. De este modo, se acerquen a los sacramentos y especialmente al de la penitencia.
¿QUÉ ES UN AÑO SANTO?
Es un año de gracia y de perdón que la Iglesia, dispensadora de los dones de Dios, nos concede con motivo de un acontecimiento en la historia de la Redención. Aprovecha tanto a los miembros de la Iglesia que peregrinamos aún por este mundo, como a los fieles difuntos que están purificándose en el Purgatorio (ven aliviadas sus penas y se les abren con más facilidad las puertas del Cielo).
“El jubileo, para la Iglesia, es verdaderamente... año de gracia, año de perdón de los pecados y de las penas por los pecados, año de reconciliación entre los adversarios, año de múltiples conversiones y de penitencia sacramental y extrasacramental. La tradición de los años jubilares está ligada a la concesión de indulgencias de un modo más generoso que otros años” (Juan Pablo II).
Se puede ganar indulgencia plenaria, que no es el perdón de los pecados cometidos, sino una remisión (en este caso total por ser plenaria) de las penas subsistentes después de perdonados los pecados. La pena es la herida o cicatriz que deja en nosotros el pecado y que debe ser curada o reparada, mediante la penitencia que nos impone el sacerdote en la confesión, las buenas obras que hacemos o las indulgencias. Si morimos después de ganar una indulgencia plenaria, al no tener nada que purificar en el Purgatorio, iríamos al Cielo directamente.
AÑO SANTO COMPOSTELANO
En Santiago de Compostela se encuentra la tumba de Santiago el Mayor, uno de los doce apóstoles de Jesucristo. Evangelizó en España. En Jerusalén fue decapitado por Herodes Agripa en torno al año 44. Sus discípulos trajeron su cuerpo hasta Galicia.
Es Año Santo Compostelano cada vez que el día 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol, cae en domingo. Esto sucede con la periodicidad de cada 11, 6, 5, 6 años. Comenzó en 1122 con el Papa Calixto II. Confirmado después por otros papas, y el Papa Alejandro III en 1179 lo concedió a perpetuidad.
GRACIAS JUBILARES DEL AÑO SANTO COMPOSTELANO
La Iglesia concede indulgencia plenaria –o sea, el perdón de todo lo que se debe purificar por los pecados pasados ya perdonados en la confesión- una vez al día (aplicable a los difuntos), con estas condiciones:
1. Visita a la Catedral de Santiago rezando cualquier oración por las intenciones del Romano Pontífice (un Padrenuestro, Avemaría y Gloria, o cualquier otra oración).
2. Confesión sacramental (puede ser en un plazo de 15 días antes o después)
3. Comunión eucarística (es conveniente hacerlo el mismo día de la visita).
4. Excluir todo afecto al pecado incluso al venial (o sea, aborrecerlo).
- Con una sola confesión se pueden ganar varias indulgencias plenarias.
- Con una sola comunión eucarística y oración por el Romano Pontífice se gana una sola plenaria.
- Si no se gana plenaria se pueden ganar parciales.
LA PUERTA SANTA
El 31.XII , el Arzobispo de Santiago hace el acto de apertura de la puerta santa, y con este acto religioso comienza el Año Santo Compostelano. Permanecerá abierta todo el año jubilar, y es símbolo de conversión y del esfuerzo del hombre para entrar y permanecer en la santidad de la Iglesia, siguiendo el camino áspero y la puerta estrecha que lleva a la vida, de la que habla Jesucristo en el Evangelio.
PEREGRINACIÓN
Peregrinación es el viaje emprendido con espíritu religioso a un santuario o lugar especialmente consagrado por la presencia divina, en este caso en virtud de la presencia del sepulcro de uno de los Apóstoles de Nuestro Señor Jesucristo. En un Año Santo la peregrinación al sepulcro del apóstol está enriquecida por la posibilidad de ganar la indulgencia plenaria. Las incomodidades del camino tienen un sentido penitencial, presuponen la humildad para implorar el perdón. La peregrinación misma expresa “la necesidad, la búsqueda, y a veces la inquietud del alma que anhela establecer o restablecer el vínculo de amor con Dios Padre, con el Hijo Redentor del hombre, y con el Espíritu Santo, que realiza la salvación en los corazones” (Juan Pablo II).
La Iglesia al proclamar el Año Santo Compostelano quiere que sus hijos se sientan llamados a la conversión y a la penitencia. De este modo, se acerquen a los sacramentos y especialmente al de la penitencia.